Saltar al contenido

Ejercicios para aliviar la lumbalgia paso a paso

El ejercicio es uno de los tratamientos más eficaces para la mayoría de los episodios de dolor lumbar. Las principales guías clínicas internacionales coinciden en que mantenerse activo favorece la recuperación, reduce el dolor y disminuye el riesgo de que la lumbalgia se vuelva crónica.

Eso sí, no todos los ejercicios son adecuados para todas las personas. La clave es adaptar la intensidad y progresar de forma gradual.

En esta guía encontrarás una rutina sencilla que puedes realizar en casa si presentas una lumbalgia mecánica y no tienes signos de alarma.


¿Es recomendable hacer ejercicio con dolor lumbar?

En la mayoría de los casos, sí.

Salvo que exista una lesión grave o tu médico indique lo contrario, realizar movimientos suaves ayuda a:

  • Disminuir el dolor.

  • Reducir la rigidez.

  • Mejorar la movilidad.

  • Recuperar la fuerza.

  • Acelerar la vuelta a las actividades habituales.

Es normal notar una ligera molestia durante algunos ejercicios, pero el dolor no debe aumentar de forma intensa ni mantenerse durante horas después de realizarlos.


Antes de empezar

Ten en cuenta estas recomendaciones:

  • Realiza los movimientos lentamente.

  • Respira con normalidad.

  • Evita contener la respiración.

  • No fuerces los movimientos.

  • Haz los ejercicios sobre una superficie firme.

  • Si aparece dolor intenso, detente y consulta con un fisioterapeuta.


Ejercicio 1. Basculación de pelvis

Objetivo

Mejorar la movilidad lumbar y disminuir la rigidez.

Cómo hacerlo

  1. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas.

  2. Apoya ambos pies en el suelo.

  3. Lleva la pelvis suavemente hacia atrás pegando la zona lumbar al suelo.

  4. Después vuelve lentamente a la posición inicial.

Repeticiones

  • 10-15 repeticiones.

  • 2-3 series.


Ejercicio 2. Rodillas al pecho

Objetivo

Movilizar la columna lumbar y relajar la musculatura.

Cómo hacerlo

  1. Boca arriba.

  2. Lleva una rodilla hacia el pecho.

  3. Mantén la posición durante 20 segundos.

  4. Cambia de pierna.

  5. Después realiza el ejercicio con ambas piernas si resulta cómodo.

Repeticiones

  • 3 veces por cada lado.


Ejercicio 3. Gato-camello

Objetivo

Mejorar la movilidad de toda la columna.

Cómo hacerlo

  1. Colócate a cuatro apoyos.

  2. Arquea lentamente la espalda hacia arriba.

  3. Después deja caer suavemente el abdomen mientras elevas la cabeza.

No busques posiciones extremas.

Repeticiones

  • 10-15 movimientos.


Ejercicio 4. Puente de glúteos

Objetivo

Fortalecer glúteos y musculatura lumbar.

Cómo hacerlo

  1. Boca arriba.

  2. Rodillas flexionadas.

  3. Eleva lentamente la pelvis hasta formar una línea recta entre hombros, caderas y rodillas.

  4. Mantén cinco segundos.

  5. Baja lentamente.

Repeticiones

  • 10-12 repeticiones.

  • 3 series.


Ejercicio 5. Bird-Dog

Objetivo

Mejorar la estabilidad de la columna.

Cómo hacerlo

  1. Colócate a cuatro apoyos.

  2. Extiende un brazo hacia delante.

  3. Extiende la pierna contraria.

  4. Mantén cinco segundos.

  5. Cambia de lado.

Evita arquear la espalda.

Repeticiones

  • 10 por lado.


Ejercicio 6. Estiramiento de flexores de cadera

Los músculos flexores de la cadera suelen estar acortados en personas que permanecen muchas horas sentadas.

Cómo hacerlo

  1. Coloca una rodilla apoyada en el suelo.

  2. Adelanta la otra pierna.

  3. Lleva suavemente la pelvis hacia delante.

  4. Mantén entre 20 y 30 segundos.

Repite tres veces con cada lado.


Ejercicio 7. Caminar

Aunque no suele considerarse un ejercicio terapéutico, caminar es una de las mejores actividades para recuperarse de una lumbalgia.

Comienza con paseos de 10 minutos y aumenta progresivamente hasta alcanzar entre 30 y 45 minutos diarios según tu tolerancia.


¿Qué ejercicios debo evitar?

Durante un episodio agudo conviene evitar temporalmente:

  • Levantar cargas pesadas.

  • Movimientos bruscos.

  • Saltos.

  • Ejercicios que aumenten claramente el dolor.

  • Permanecer mucho tiempo inmóvil.

No significa que nunca puedas volver a hacerlos, sino que conviene reintroducirlos de forma progresiva.


¿Cuánto tiempo tardan en hacer efecto?

Muchas personas empiezan a notar mejoría durante la primera semana.

Sin embargo, la recuperación completa depende de factores como:

  • La causa del dolor.

  • El nivel de actividad física.

  • La fuerza muscular.

  • El cumplimiento del programa de ejercicios.

  • El estrés y el descanso.

La constancia suele ser más importante que la intensidad.


¿Cuándo acudir a un fisioterapeuta?

Consulta con un fisioterapeuta si:

  • El dolor impide realizar estos ejercicios.

  • No mejoras tras una o dos semanas.

  • El dolor baja por la pierna con hormigueo o pérdida de fuerza.

  • Tienes episodios repetidos de lumbalgia.

  • Quieres un programa adaptado a tus necesidades.

Un tratamiento individualizado permite corregir la causa del problema y reducir significativamente el riesgo de recaídas.


Preguntas frecuentes

¿Debo hacer los ejercicios todos los días?

Sí. En la fase inicial suele recomendarse una rutina diaria de baja intensidad.

¿Es normal notar molestias?

Una ligera molestia puede ser normal, pero el dolor no debe aumentar de forma importante ni mantenerse durante varias horas.

¿Qué ejercicio es el mejor?

No existe un único ejercicio perfecto. La combinación de movilidad, fortalecimiento y actividad física suele ofrecer los mejores resultados.

¿Necesito material?

No. Todos estos ejercicios pueden realizarse en casa sin equipamiento específico.


Conclusión

El ejercicio es una herramienta fundamental para tratar el dolor lumbar. Mantenerse activo, fortalecer la musculatura y recuperar la movilidad son estrategias respaldadas por la evidencia científica para aliviar el dolor y prevenir nuevos episodios.

Si los síntomas persisten o limitan tu vida diaria, una valoración por un fisioterapeuta permitirá adaptar el tratamiento a tu situación y acelerar la recuperación.


Llamada a la acción

En Fisio a Domicilio diseñamos programas de ejercicio personalizados para cada paciente, adaptando el tratamiento a su edad, condición física y causa del dolor lumbar. El objetivo es ayudarte a recuperar la movilidad con seguridad y reducir el riesgo de recaídas, sin necesidad de desplazarte de casa.

¿Qué significa la actividad EMG del supraespinoso?

La EMG, o electromiografía, permite estimar cuánto se activa un músculo durante un ejercicio. En los estudios de rehabilitación se suele expresar como porcentaje de la contracción voluntaria máxima, conocido como % MVIC.

Fase 1: protección, movilidad suave y control inicial

Momento aproximado: 0–4 semanas, especialmente en contextos postquirúrgicos o fases de dolor alto.

En esta fase, el objetivo principal no es fortalecer fuerte, sino proteger el tejido, controlar el dolor y recuperar movilidad de forma progresiva.

Ejercicios recomendados

Wall Slide

El Wall Slide consiste en deslizar los brazos por la pared, buscando una elevación progresiva sin compensaciones excesivas. Puede ser útil para trabajar movilidad y control escapular.

Push-Up Plus

El Push-Up Plus se utiliza principalmente para mejorar la activación del serrato anterior y el control escapular. Aunque no es un ejercicio específico de alta activación del supraespinoso, puede ser muy útil para preparar mejor la mecánica del hombro.

Remo con banda

El remo con banda ayuda a trabajar la musculatura escapular y dorsal. Es especialmente interesante cuando queremos mejorar la estabilidad del hombro sin cargar directamente el supraespinoso de forma intensa.