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Los 7 mitos más comunes sobre el dolor lumbar (y lo que dice realmente la ciencia)

Actualizado por Gianluca Strazzeri – Fisioterapeuta colegiado nº 7056

El dolor lumbar afecta a cerca de 8 de cada 10 personas en algún momento de su vida. A pesar de ello, sigue rodeado de creencias erróneas que pueden retrasar la recuperación e incluso hacer que el problema se vuelva crónico.

Hoy sabemos que muchas recomendaciones que eran habituales hace años —como guardar reposo absoluto, evitar cualquier esfuerzo o pensar que el dolor siempre indica una lesión grave— han sido desmentidas por la evidencia científica.

En este artículo repasamos los siete mitos más frecuentes y explicamos qué sabemos actualmente sobre el dolor lumbar.


¿Por qué existen tantos mitos sobre el dolor de espalda?

La espalda es una de las partes del cuerpo que más preocupa cuando aparece dolor.

Es habitual escuchar frases como:

  • «Tienes una vértebra fuera de sitio.»

  • «No levantes nunca peso.»

  • «Tienes la espalda destrozada.»

  • «Eso ya no tiene solución.»

Muchas de estas afirmaciones se basan en conocimientos antiguos o en interpretaciones simplificadas del funcionamiento de la columna.

La investigación de los últimos 20 años ha cambiado profundamente nuestra forma de entender el dolor lumbar.


Mito 1: «Si me duele la espalda, tengo una lesión grave»

Lo que dice la ciencia

No.

En la gran mayoría de los casos, el dolor lumbar no está relacionado con lesiones graves.

Aproximadamente el 90 % de los episodios corresponden a dolor lumbar inespecífico, es decir, no existe una única estructura dañada que explique el dolor.

Además, la intensidad del dolor no siempre refleja el grado de lesión.

Una contractura puede resultar muy dolorosa y una hernia discal importante puede no producir ningún síntoma.

Qué debes hacer

No saques conclusiones precipitadas.

Si el dolor no presenta signos de alarma y mejora progresivamente, lo habitual es que la evolución sea favorable.


Mito 2: «Tengo que guardar reposo hasta que desaparezca»

Lo que dice la ciencia

Este es probablemente el mito más perjudicial.

Las principales guías clínicas recomiendan mantenerse activo siempre que sea posible.

El reposo absoluto durante varios días suele provocar:

  • Mayor rigidez.

  • Pérdida de fuerza.

  • Recuperaciones más lentas.

  • Más miedo al movimiento.

Qué debes hacer

Camina, cambia de postura y vuelve poco a poco a tus actividades habituales.

Moverte de forma progresiva favorece la recuperación.


Mito 3: «Tengo una vértebra fuera de sitio»

Lo que dice la ciencia

La columna vertebral es una estructura extremadamente estable.

Las vértebras no se desplazan con gestos cotidianos como agacharse, coger una bolsa o dormir en una mala postura.

Cuando un profesional habla de una «vértebra fuera de sitio» suele utilizar una expresión simplificada que no refleja lo que realmente ocurre.

La mayoría de las veces existe una combinación de rigidez, tensión muscular y sensibilidad aumentada, no una vértebra desplazada.

Qué debes hacer

Busca una valoración basada en la evidencia y evita tratamientos que generen miedo innecesario.


Mito 4: «La resonancia dirá exactamente por qué me duele»

Lo que dice la ciencia

No siempre.

Las pruebas de imagen muestran cambios normales asociados a la edad.

Es muy frecuente encontrar en personas sin dolor:

  • Hernias discales.

  • Protusiones.

  • Artrosis.

  • Degeneración discal.

Por eso, una resonancia debe interpretarse siempre junto con la exploración clínica.

Qué debes hacer

No solicites pruebas de imagen solo por tener dolor lumbar reciente, salvo que existan signos de alarma o tu médico lo considere necesario.


Mito 5: «No debo volver a levantar peso nunca más»

Lo que dice la ciencia

La espalda está diseñada para soportar cargas.

Lo importante no es evitar el peso para siempre, sino recuperar progresivamente la capacidad de cargar.

Las personas que dejan de utilizar su espalda por miedo suelen perder fuerza y confianza.

Qué debes hacer

Aprende a cargar peso de forma progresiva y adaptada a tu situación.

El fortalecimiento es una de las mejores herramientas para prevenir recaídas.


Mito 6: «La mejor solución es un masaje»

Lo que dice la ciencia

La terapia manual puede aliviar el dolor en algunas personas.

Sin embargo, por sí sola no suele ofrecer beneficios duraderos.

Las mejores estrategias combinan:

  • Educación.

  • Ejercicio.

  • Movimiento.

  • Cambios en los hábitos diarios.

  • Tratamiento individualizado cuando es necesario.

Qué debes hacer

Considera el masaje como una herramienta más, no como la única solución.


Mito 7: «Si me duele al moverme, debo dejar de hacerlo»

Lo que dice la ciencia

No necesariamente.

Durante la recuperación es normal que algunos movimientos resulten molestos.

La clave está en diferenciar entre:

  • Molestia tolerable que mejora con el tiempo.

  • Dolor intenso que aumenta progresivamente.

En la mayoría de los casos, el movimiento adaptado ayuda a disminuir el dolor y recuperar la función.

Qué debes hacer

Mantente activo dentro de unos límites razonables y aumenta la actividad de forma progresiva.


¿Qué sabemos hoy sobre el dolor lumbar?

La investigación actual ha demostrado que el dolor lumbar depende de múltiples factores.

Entre ellos:

  • Estado de los músculos y articulaciones.

  • Nivel de actividad física.

  • Calidad del sueño.

  • Estrés.

  • Experiencias previas de dolor.

  • Estado general de salud.

Por eso, dos personas con la misma resonancia pueden experimentar síntomas completamente diferentes.


Los errores más frecuentes

Muchas personas retrasan su recuperación porque:

  • Esperan demasiado tiempo antes de volver a moverse.

  • Buscan una única causa para explicar el dolor.

  • Cambian completamente su vida por miedo.

  • Dejan de hacer ejercicio.

  • Interpretan cualquier molestia como un nuevo daño.

La mayoría de estos comportamientos aumentan la preocupación y favorecen que el dolor se mantenga durante más tiempo.


¿Qué puedes hacer para recuperarte antes?

Las recomendaciones con mayor respaldo científico son:

  • Mantenerte activo.

  • Caminar todos los días.

  • Realizar ejercicio adaptado.

  • Dormir entre siete y nueve horas.

  • Reducir el sedentarismo.

  • Recuperar progresivamente tus actividades habituales.

  • Buscar ayuda profesional si el dolor persiste.

No existe una solución única ni un tratamiento milagroso.

La recuperación suele ser el resultado de pequeños cambios mantenidos en el tiempo.


Preguntas frecuentes

¿Es malo que la espalda cruja?

No necesariamente.

El sonido suele deberse a cambios de presión dentro de las articulaciones y, por sí solo, no indica una lesión.


¿Las hernias siempre producen dolor?

No.

Muchas personas tienen hernias discales sin presentar ningún síntoma.


¿Debo evitar hacer deporte?

No.

La actividad física adaptada es una de las mejores herramientas para prevenir nuevos episodios.


¿Es normal tener miedo a moverse?

Sí.

Después de un episodio intenso es frecuente sentir inseguridad.

Un fisioterapeuta puede ayudarte a recuperar la confianza en el movimiento.


¿El dolor lumbar se cura para siempre?

No existe una garantía absoluta.

Sin embargo, mantener una vida activa, fortalecer la musculatura y comprender cómo funciona el dolor reduce significativamente el riesgo de recaídas.


Conclusión

El conocimiento sobre el dolor lumbar ha cambiado mucho en los últimos años. Sabemos que muchas de las recomendaciones tradicionales ya no están respaldadas por la evidencia y que mantenerse activo, comprender qué está ocurriendo y recuperar progresivamente la confianza en la espalda son pilares fundamentales del tratamiento.

Si llevas tiempo conviviendo con dolor lumbar o has dejado de hacer actividades por miedo a empeorar, una valoración individualizada puede ayudarte a identificar qué factores están influyendo en tu caso y establecer un plan de recuperación basado en la evidencia científica.


Bibliografía científica

  • Hartvigsen J, et al. What low back pain is and why we need to pay attention. The Lancet. 2018.

  • Foster NE, et al. Prevention and treatment of low back pain. The Lancet. 2018.

  • Delitto A, et al. Clinical Practice Guidelines for Low Back Pain. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy.

  • Qaseem A, et al. Noninvasive Treatments for Acute, Subacute and Chronic Low Back Pain. Annals of Internal Medicine.

  • World Health Organization. Guidelines for chronic low back pain. 2023.

¿Qué significa la actividad EMG del supraespinoso?

La EMG, o electromiografía, permite estimar cuánto se activa un músculo durante un ejercicio. En los estudios de rehabilitación se suele expresar como porcentaje de la contracción voluntaria máxima, conocido como % MVIC.

Fase 1: protección, movilidad suave y control inicial

Momento aproximado: 0–4 semanas, especialmente en contextos postquirúrgicos o fases de dolor alto.

En esta fase, el objetivo principal no es fortalecer fuerte, sino proteger el tejido, controlar el dolor y recuperar movilidad de forma progresiva.

Ejercicios recomendados

Wall Slide

El Wall Slide consiste en deslizar los brazos por la pared, buscando una elevación progresiva sin compensaciones excesivas. Puede ser útil para trabajar movilidad y control escapular.

Push-Up Plus

El Push-Up Plus se utiliza principalmente para mejorar la activación del serrato anterior y el control escapular. Aunque no es un ejercicio específico de alta activación del supraespinoso, puede ser muy útil para preparar mejor la mecánica del hombro.

Remo con banda

El remo con banda ayuda a trabajar la musculatura escapular y dorsal. Es especialmente interesante cuando queremos mejorar la estabilidad del hombro sin cargar directamente el supraespinoso de forma intensa.